Durante el camino tuve mucho tiempo para pensar sobre mi vida y compartir experiencias con gente de todas partes. Cada uno de nosotros procedía de un sitio distinto pero todos teníamos un mismo objetivo: llegar a Santiago. Puse mucho esfuerzo para llegar y al final del camino te daban un certificado que garantizaba que había hecho el camino, lástima que me lo dejara en la cafetería de un bar. Estaba tan cansada que no me di cuenta de que lo había olvidado. Cuando me acordé ya estaba en el bus camino a casa. Suerte para mí que alguno de mis compañeros todavía seguía por allí y pudo ir a buscarlo. Mucha gente en el bus de vuelta a casa me preguntaba cuales eran mis motivos para hacer el camino. En realidad no hay un motivo concreto, simplemente me apetecía reflexionar sobre mis creencias y tomar un descanso de la vida corriente, compartir una experiencia con mis compañeros y aprender de la gente que encontrabas en el camino. Cada uno tiene un modo particular de ver la vida y siempre sacas algo bueno de las historias que cuentan. No todos los que iban hacia Santiago lo hacían por motivos religiosos, algunos simplemente lo hacían por vivir una experiencia personal, es una oportunidad para hacerte reflexionar sobre muchas cosas y de ver mundo. La gente que hacía el camino era muy amable, todos nos ayudábamos y si te perdías siempre había gente que te indicaba el camino correcto, como en la vida real. Ahora bien, en la vida real a veces las flechas son más difícil encontrar y no siempre están subrayadas en amarilla.
Categoría: Camino de Santiago
Nunca he hecho algo como el Camino de Santiago. Nunca me dí cuenta de la profundidad del camino y el mundo que está alrededor de la tradición con los albergues, iglesias, hospitales, restaurantes y todo lo que tiene fundación en el camino. El camino pasa por pueblos que jamás hubiera visto si no fuese por el camino. Conocí gente de todas partes y con motivaciones tan únicas e interesantes. Una mujer había empezado en Francia y estaba a punto de terminarlo todo y otro hombre estaba haciendo el camino al revés y tenía un plan para caminar a China. Nos encontramos con más animales de los que he visto en mi vida. Me encontré en el medio de rebaños de ovejas o en el camino de una manada de vacas de una talla enorme. Me levanté con el canto de un gallo algunas mañanas junto con el ronquido de los otros peregrinos.
Me sentí parte de algo tan único y tan histórico que no puedo explicarlo. Me sorprendió la actitud de todos ante las dificultades del camino y descubrí cuanto me gusta estar sola de vez en cuando para darme la oportunidad de pensar y reflexionar. Muchas veces me encontré en el medio de la naturaleza solita y muy a gusto, disfrutando de las vistas y de la grandeza de Galicia. Que experiencia y que sentimiento al final cuando me di cuenta de que lo terminé a pesar de la lluvia y los charcos que se habían formado en mis zapatos. Me da pena que no pasara más tiempo en Santiago pero realmente creo que saqué lo que quería experimentar del camino y más. Además me da una excusa para visitar Santiago en el futuro. Me da ánimo para terminar el semestre con el mismo entusiasmo y deseo de aprender que tenía durante el camino. ¡Ultrella!
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Durante el camino, aparte de conocer a gente increíble, estaban mis creencias en la religión. Nací en una familia católica y fuimos a la iglesia casi cada domingo juntos. Desde el principio, la religión fue una actividad familiar, unificadora, un consuelo. Me encantaba comer brunch con todos y a veces con los vecinos. Me gustaban las conversaciones sobre los sermones y otras historias que ocurrian en el pueblo. Creo que la fundación católica me ayudó en la formación de mis valores y en el amor de mi familia. Según fui creciendo y sobretodo este año, me doi cuenta de que cuanto más aprendo, más me hace cuestionarme mis creencias y mi propia fe. Realmente soy católica a causa de mis padres pero hay que reflejar lo que quiero ser y cómo quiero expresar mi fe. Esta pregunta es algo que cada individuo se plantea a si mismo y muchas veces durante toda la vida. Lo que queda claro para mí es que soy una persona de fe, sin embargo, cuanto más aprendo sobre la iglesia, más me doy cuenta de que hay muchas cosas con las que no estoy de acuerdo y según la iglesia, si eres católica tienes que seguir la doctrina. Desafortunadamente no es un buffet donde puedo escoger las cosas que quiero creer o ¿puedo?
Cuando hice el camino, lo hice como un viaje de fe, una búsqueda personal y un reto físico, básicamente lo hice por todas las razones posibles y aunque no resolví todas las cuestiones que tenía al principio, de hecho no respondí a ninguna, pero creo que esto no importa. Lo que importa es el hecho de que tuve tiempo para reflexionar sobre ello y sobre mi fe en Dios y sobretodo la fe en uno mismo y por primera vez tuve confianza en mi misma y comprendí que puedo conseguir algo si pongo mis cinco sentidos.
Una de las cosas que me afectó más durante el camino es la capacidad de resistencia del cuerpo humano. El camino da un nuevo significado a la idea de que cuando no piensas que no puedes más, todavía puedes hacer un último esfuerzo. Esto no sólo tiene sentido de una manera física sino también de forma mental y espiritual. Me acuerdo de una vez durante el camino cuando había empezado llover, los pies me dolían y la mochila parecía pesar más de lo que podía aguantar al momento. Según miré alrededor, me di cuenta de dónde estaba, en el medio de la naturaleza, no había ni un ser humano a la vista. Miré los árboles, las cuestas, los nubes, la hierba y me di cuenta de que tenía que continuar por mí, porque yo era la única que podía llevarme al próximo pueblo. Tenía que recuperar mi motivación y mis fuerzas y continuar. La idea de caminar 10 kilómetros más fue agobiante pero ya había hecho 10 kilómetros este día y sabía que si ya lo había hecho una vez, ¿Qué son 10 km más? Mentalmente tenía que combatir la distancia que todavía me quedaba, pero no sólo la distancia de hoy sino de los 3 días que me quedaban. Tenía que pensar en mi meta y tomarlo paso a paso y no agobiarme con la idea de que puedan aparecer nuevas ampollas, ni de que llueva, y tener en cuenta el sentimiento de logro que me esperaba al final. Por fin, me convencí que podía hacerlo, recogí la mochila y bebí agua porque me había preparado para terminar los últimos kilómetros. Estaba sola, disfrutando las vistas y por la primera vez en paz con mi mochila y me gustaba la idea de estar completamente sola durante algunas horas para pensar y reflejar en las bendiciones de mi vida junto con algunas dificultades. Es fascinante que puedas olvidarte de las cosas difíciles o el dolor cuando te distraes con otros pensamientos y continuas. Es un espejo del camino de nuestra vida. Caminamos cada día y aguantamos varias dificultades mientras nos preparamos mentalmente para nuestros logros ya sean pequeños o grandes. ¡Lo hice!
Empezamos con energía y mucha motivación
La unidad de todos pero sobretodo un viaje personal
Juntos al principio, ignoramos cualquier limitación
Encrucijadas donde nos hemos encontrado
En nuestras vidas y literalmente
Nos guían con flechas amarillas
Para enseñarnos España de una manera inherente
El camino continúa, cada uno por sí mismo
Para encontrar el porqué en los sentimientos por dentro
Nuestras propias búsquedas de espiritualidad
Un alivio de nuestros pecados y regresamos al centro
Subiendo las cuestas que parecen montañas
Combatiendo las heridas que crean ampollas
Pasando por sol e incluso una tormenta
Llegamos a Santiago y conseguimos la meta
Habíamos empezado el camino en la dirección de la primera flecha, cada uno con su mochila de varias tallas. Me alegro de haber empezado el camino con un fin de semana en vez de empezar con el camino entero porque ahora sé que debo traer conmigo y que no debo traer. Cuando caminas con una mochila rande por muchos kilómetros, te das cuenta de que cada artículo cuenta. Por ejemplo, mucha de la ropa que había llevado no fue tan necesaria. Creo que basta con algunas camisas y bocadillos y una chaqueta para utilizar más de una vez y puedo lavarlas cuando sea necesario. No tengo que llevar ropa para cada día. Tampoco necesito la almohada pequeña que había llevado, realmente mi ropa puede servirme.
Voy a traer más frutos secas y comida que no ocupa mucho espacio porque creo que algunas meriendas durante el camino me dieron más energía para continuar. La fruta y la comida pesa demasiado y es mejor si compro cosas en el camino y no llevarla conmigo. Las bolsas de plástico funcionaron perfectamente, pienso que voy a llevar algunos extras por si caso. Me alegro mucho de haber llevado chándales porque los pies necesitaban un descanso de mis botas. Menos mal que los había llevado. Creo que la cosa que me faltaba que debería haber llevado fue una linterna. No me di cuenta de que tendríamos que compartir una habitación con tanta gente. Cada una se levanta cuando quiere y por eso tienes que ser respetuosa cuando te preparas para salir si todavía hay gente durmiendo. Por eso, voy a traer una linterna porque la necesitaba mucho más de lo que había pensado.
La verdad es que creo que lo que había llevado por dos días será suficiente para una semana cuando empiezo el camino de nuevo durante Semana Santa. Fue perfecto que habíamos experimentado un poco del camino antes de hacerlo entero, creo que voy a estar bien preparada y sabré lo que me espera y ¡disfrutaré el camino aún más!
Creo que habíamos elegido un fin de semana perfecto para empezar el camino. Teníamos buen tiempo y además habíamos elegido hacerlo después de los exámenes del medio semestre. Sabía que durante la semana que venía, tendría tomar una gran decisión para el año que viene. He llegado a un punto donde estoy decidiendo entre quedarme en España otro año o volver a los Estados Unidos. Es una decisión importante para mí y por eso necesitaba tiempo para pensar bien mis opciones.
Mientras estaba caminando, estaba pensando en las ventajas y las desventajas de cada una. Es que echo de menos mucho a mi familia, este año me costaba estar lejos de ellos y perder la boda de dos buenos amigos junto con una reunión familiar. La idea de quedarme otro año y perder los momentos importantes con mi familia o amigos me hacen pensar que quiero volver. Entonces al principio estaba dudando si volver y luego empecé con la lista de ventajas de quedarme y enseñar en el programa de auxiliares:
1. Aprender nuevos métodos de enseñar
2. Practicar el español durante un año más
3. Tener la oportunidad de pasar más tiempo con los amigos y con las compañeras que he hecho este año
4.Viajar a los países y lugares a los cuales no he tenido tiempo hasta ahora
5. Ver si me gustaría enseñar español en el futuro sin tener un puesto fijo
6. Pasar tiempo con los niños en la escuela y conocer los profesores
La verdad es que había empezado a nombrar las ventajas de vivir en Madrid un año más y me di cuenta que no me gustó la idea de volver a los Estados Unidos inmediatamente después del programa. Realmente lo único que está esperándome es mi familia y amigos pero un año más no afectaría la relación que tengo con ellos y todavía van a estar esperándome después del año.
Durante el camino reflexioné sobre lo que quiero hacer con mi vida y había decidido que un año más en España me beneficiaría más que irme y además creo que lo pasaré muy bien. Al volver, llamé mis padres y les conté mi decisión. Ellos estaban entusiasmados por mí y tuvieron una reacción mucho más positiva de lo que había esperado. Entonces si todo sale bien, ¡me quedo otro año en España!
!--[endif]-->!--[endif]-->!--[endif]-->!--[endif]-->!--[endif]-->!--[endif]-->!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>Genial fue la primera palabra que me viene a mi mente cuando pienso en como pasé el fin de semana pasada. El Camino de Santiago fue una oportunidad de reflexionar sobre mi futuro y que quiero hacer después de terminar el programa de Middlebury y además disfrutar el tiempo con la gente a mí alrededor y conocer a mucha más gente. Creo que lo que más me fascinó fueron las historias o las razones que cada uno tenía por hacer el camino y las historias en general de los nuevos amigos y de los mismos compañeros del programa. Ellos me desafiaron pensar más en las razones porque yo quiero hacerlo.
A veces es difícil viajar con mucha gente por el hecho de coordinar todo, ya que te encuentras con conflictos en decidir acerca de detalles del viaje, pero fue así, sino todo lo contrario. Una de las cosas interesantes es que no es un viaje donde se tiene que planear todo, o coger un avión, hacer reservas o seguir un itinerario agobiante. Este viaje es un viaje personal y aunque estés con otra gente y siempre pueden salir percances (por ejemplo ampollas), hay una comprensión común, una unidad de que no tenemos que clarificar. Todos estamos realizando lo mismo pero con fines distintos.
Un momento destacado que recuerdo fue durante la segunda noche en el albergue. Conocimos un hombre que estaba caminando con su hijo. Él empezó a contarnos que tenía seis hijos y que habían empezado en Burgos y nos explicó que quería hacer el camino con cada hijo. Pensaba en que especial es tener un padre que quiere pasar tiempo con su hijo de una manera tan única. Es más común ver padres que no pasan bastante tiempo con sus hijos especialmente cuando tienen más de 13 años. Pero en este caso, vi un padre caminando más que una semana con su hijo de 14 años y disfrutando del tiempo juntos y del desafió físico y mental.
El padre me dijo algo más que me conmovió. Estábamos sentados a la mesa después de comer y todos estábamos impresionados con su cantidad de hijos, preguntamos por su esposa. Nos dijo que para tener éxito con un matrimonio era fundamental la buena relación con los hijos. El segundo consejo para un matrimonio feliz fue una pregunta que teníamos que preguntarnos. Cada mañana antes de levantarse, hay que pensar a si mismo si estás haciendo su marido contento. Pero es más, hay que querer hacer su esposo contento aún si tienes que sacrificar tu propia felicidad. Hay que estar listo para quitar su propia felicidad para satisfacer su marido. Tienes que preguntarte si estás cumpliendo esto cada día y si lo haces, su amor durará.
Creo que la gente con la que te encuentras durante el camino es una de las razones principales por lo cual quiero continuar y terminarlo. Me ha fascinado preguntar a todos de dónde eran y de dónde venían, y sobretodo por qué están caminando. Mi problema es cuando me había preguntado lo mismo, no tenía una respuesta fija. ¿Por qué quiero hacer el camino? Pues, ahora que pienso en ello, hay muchas razones, no solo una, quizás por eso es difícil ponerlo en palabras. Creo que mis razonas abarcan casi todas, me encantan los aspectos deportivos, culturales, espirituales, y por supuesto religioso. Me gusta que no se sepa con quien te vas a encontrar ni a donde vas a comer o aún dormir. Me gusta que se nos de una oportunidad de reflexionar y hacer una búsqueda personal. Nos da la oportunidad de escapar del mundo material y volver a las necesidades que realmente importan. Ahora no puedo resistir la tentación de continuar el camino durante Semana Santa y cumplir mis retos personales y conectar con más gente de una manera única.