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La Coctelera

maureenlothrop

11 Febrero 2007

Salir de la rutina y hacer algo diferente

La experiencia de ayer, me dio la oportunidad de pensar en lo que quiero sacar de la clase y del camino. Disfruté del camino, especialmente porque siempre pienso en dar un paseo para tranquilizarme del ritmo intenso de la vida diaria pero siempre acabo distraída con otras cosas que parecen más importantes en ese momento. Al final pierdo las oportunidades de obtener una perspectiva. Estoy tan ocupada con el horario de cada día que nunca tengo tiempo para reflexionar. Estoy involucrada en tantas actividades y tanto trabajo que ignoro las pequeñas cosas en la vida de las que debo disfrutar. Camino rápido porque quizás he salido más tarde de lo que quería y pierdo las cosas pequeñas en mi camino a clase o al supermercado. Después de todo, estoy en España y debo aprovechar todo lo que hay para aprender y ver. Creo que no tenemos la oportunidad de pensar en lo que poseemos y olvidamos de las cosas pequeñas de la vida. Aunque, claro, tengo que continuar con el trabajo y con las otras cosas necesarias pero a la vez es importante recordar la razón por la que he venido a España para estudiar y vivir. Creo que el Camino de Santiago me ayudará en esta reflexión. El hecho de que las caminatas sean obligatorias, me ayuda a darme cuenta de que debo buscar tiempo para dar paseos, reflexionar y sobre todo disfrutar las cosas sencillas, de respirar aire fresco, mirar a la gente a mi alrededor y prestar atención a los detalles.

Para responder al comentario de Lena en la en el blog anterior, es verdad que el viaje es algo más personal e individual. Estás motivado para caminar por ti mismo en vez que para los demás. Creo que estaba pensando más en lo fascinante del camino. Me parece interesante la historia del camino y la gente de todas las edades, orígenes y de todos partes que tropiezan con otros caminantes pero comparten algo en común. Aunque cada uno tiene sus propias metas durante el viaje, creo que todos comparten un vínculo especial, todos quieren que terminen el camino y acaban con una gran satisfacción por haberlo superado. Tú eres tu propio motivador, aunque también te motiva el entorno y el ambiente. Tu eres la única que puede hacerte continuar con el desafió físico, mental y emocional que conlleva este camino.

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Miguel Larrañaga

Miguel Larrañaga dijo

Desde hace unos días vengo leyendo vuestras bitácoras, mediante las que he tenido la oportunidad de participar con vosotros, alumnos, de una forma diferente a la que los profesores acostumbramos en España. Me gusta esta nueva perspectiva y hoy me decido a publicar algo en la bitácora de Maureen, pero realmente quisiera hacer un comentario que afecta a varias de vuestras reflexiones.
Nos dice Maureen que vive acelerada, pendiente de tantas cosas urgentes que apenas tiene tiempo de preocuparse de lo realmente importante, tal vez de los pequeños detalles que pueden convertir nuestra vida en algo intenso y dichoso. Y esto es precisamente algo que aprendí hace muchos años, allá por 1987, cuando realicé el Camino íntegramente desde Roncesvalles a Compostela. En principio era solo un método de entrenamiento más para acometer una actividad deportiva posterior: un viaje a la India, a las fuentes del Ganges para ascender el Nanda Devi, la montaña sagrada, es decir, otro camino de peregrinación. Pero pronto el Camino a Santiago cobró su verdadera dimensión. La introspección, la mirada interior, el olvido de las preocupaciones diarias y el encuentro progresivo con uno mismo. Día tras día de caminata cambian la mentalidad y también la mirada. Podréis comprobarlo si os fijáis en los que vienen de lejos, en realidad, de muy dentro de uno mismo.
No quiero resultar cursi, sencillamente expongo un hecho que, además, tiene mucho que ver con la dimensión espiritual en la historia del Camino. Para el devoto medieval, la peregrinación tenía tres grandes momentos: Primero, la partida, donde era bendecido e investido por un sacerdote con los símbolos del peregrino, como el morral y el báculo; ello simbolizaba el abandono de lo material, dejando atrás familia, amigos y bienes terrenales. Segundo, el trayecto, el itinerario en sí, que conducía al peregrino al encuentro consigo mismo, preparando su alma para el avistamiento de lo sagrado. Y finalmente, el contacto con la tumba del apóstol, el momento de la unión con la santidad y la divinidad. Por estas razones, el peregrino era considera en aquel tiempo como el perfecto cristiano, pues abandonando lo superfluo, lo material, centrándose en lo espiritual, buscaba la unión con Dios. Una búsqueda de la Jerusalén celestial en la tierra.
Dejando de lado la vertiente puramente religiosa, cristiana, de la cuestión, ¿podríamos pensar que estamos necesitados de un mejor conocimiento interior, de una mayor riqueza espiritual y que esto es realmente lo que nos proporcionará la felicidad? Sin duda el Camino ofrece respuestas y no olvidemos que la palabra "peregrino" viene del latin "peregrinus", es decir, "extranjero" y, en la Edad Media, "extraño" no solo en las tierras por las que transita el caminante sino también en nuestro mundo.

15 Febrero 2007 | 07:43 PM

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maureenlothrop

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Nací en Chicago, IL pero ahora mi familia vive en Boston, MA. Hace tres años decidí estudiar en la Universidad de Salamanca y me enamoré de España. Por consiguiente me he encuentrado en España otra vez para estudiar y obtener mi maestría.

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