La experiencia de ayer, me dio la oportunidad de pensar en lo que quiero sacar de la clase y del camino. Disfruté del camino, especialmente porque siempre pienso en dar un paseo para tranquilizarme del ritmo intenso de la vida diaria pero siempre acabo distraída con otras cosas que parecen más importantes en ese momento. Al final pierdo las oportunidades de obtener una perspectiva. Estoy tan ocupada con el horario de cada día que nunca tengo tiempo para reflexionar. Estoy involucrada en tantas actividades y tanto trabajo que ignoro las pequeñas cosas en la vida de las que debo disfrutar. Camino rápido porque quizás he salido más tarde de lo que quería y pierdo las cosas pequeñas en mi camino a clase o al supermercado. Después de todo, estoy en España y debo aprovechar todo lo que hay para aprender y ver. Creo que no tenemos la oportunidad de pensar en lo que poseemos y olvidamos de las cosas pequeñas de la vida. Aunque, claro, tengo que continuar con el trabajo y con las otras cosas necesarias pero a la vez es importante recordar la razón por la que he venido a España para estudiar y vivir. Creo que el Camino de Santiago me ayudará en esta reflexión. El hecho de que las caminatas sean obligatorias, me ayuda a darme cuenta de que debo buscar tiempo para dar paseos, reflexionar y sobre todo disfrutar las cosas sencillas, de respirar aire fresco, mirar a la gente a mi alrededor y prestar atención a los detalles.

Para responder al comentario de Lena en la en el blog anterior, es verdad que el viaje es algo más personal e individual. Estás motivado para caminar por ti mismo en vez que para los demás. Creo que estaba pensando más en lo fascinante del camino. Me parece interesante la historia del camino y la gente de todas las edades, orígenes y de todos partes que tropiezan con otros caminantes pero comparten algo en común. Aunque cada uno tiene sus propias metas durante el viaje, creo que todos comparten un vínculo especial, todos quieren que terminen el camino y acaban con una gran satisfacción por haberlo superado. Tú eres tu propio motivador, aunque también te motiva el entorno y el ambiente. Tu eres la única que puede hacerte continuar con el desafió físico, mental y emocional que conlleva este camino.