Preparando la mochila
Habíamos empezado el camino en la dirección de la primera flecha, cada uno con su mochila de varias tallas. Me alegro de haber empezado el camino con un fin de semana en vez de empezar con el camino entero porque ahora sé que debo traer conmigo y que no debo traer. Cuando caminas con una mochila rande por muchos kilómetros, te das cuenta de que cada artículo cuenta. Por ejemplo, mucha de la ropa que había llevado no fue tan necesaria. Creo que basta con algunas camisas y bocadillos y una chaqueta para utilizar más de una vez y puedo lavarlas cuando sea necesario. No tengo que llevar ropa para cada día. Tampoco necesito la almohada pequeña que había llevado, realmente mi ropa puede servirme.
Voy a traer más frutos secas y comida que no ocupa mucho espacio porque creo que algunas meriendas durante el camino me dieron más energía para continuar. La fruta y la comida pesa demasiado y es mejor si compro cosas en el camino y no llevarla conmigo. Las bolsas de plástico funcionaron perfectamente, pienso que voy a llevar algunos extras por si caso. Me alegro mucho de haber llevado chándales porque los pies necesitaban un descanso de mis botas. Menos mal que los había llevado. Creo que la cosa que me faltaba que debería haber llevado fue una linterna. No me di cuenta de que tendríamos que compartir una habitación con tanta gente. Cada una se levanta cuando quiere y por eso tienes que ser respetuosa cuando te preparas para salir si todavía hay gente durmiendo. Por eso, voy a traer una linterna porque la necesitaba mucho más de lo que había pensado.
La verdad es que creo que lo que había llevado por dos días será suficiente para una semana cuando empiezo el camino de nuevo durante Semana Santa. Fue perfecto que habíamos experimentado un poco del camino antes de hacerlo entero, creo que voy a estar bien preparada y sabré lo que me espera y ¡disfrutaré el camino aún más!
