Durante el camino, aparte de conocer a gente increíble, estaban mis creencias en la religión. Nací en una familia católica y fuimos a la iglesia casi cada domingo juntos. Desde el principio, la religión fue una actividad familiar, unificadora, un consuelo. Me encantaba comer brunch con todos y a veces con los vecinos. Me gustaban las conversaciones sobre los sermones y otras historias que ocurrian en el pueblo. Creo que la fundación católica me ayudó en la formación de mis valores y en el amor de mi familia. Según fui creciendo y sobretodo este año, me doi cuenta de que cuanto más aprendo, más me hace cuestionarme mis creencias y mi propia fe. Realmente soy católica a causa de mis padres pero hay que reflejar lo que quiero ser y cómo quiero expresar mi fe. Esta pregunta es algo que cada individuo se plantea a si mismo y muchas veces durante toda la vida. Lo que queda claro para mí es que soy una persona de fe, sin embargo, cuanto más aprendo sobre la iglesia, más me doy cuenta de que hay muchas cosas con las que no estoy de acuerdo y según la iglesia, si eres católica tienes que seguir la doctrina. Desafortunadamente no es un buffet donde puedo escoger las cosas que quiero creer o ¿puedo?
Cuando hice el camino, lo hice como un viaje de fe, una búsqueda personal y un reto físico, básicamente lo hice por todas las razones posibles y aunque no resolví todas las cuestiones que tenía al principio, de hecho no respondí a ninguna, pero creo que esto no importa. Lo que importa es el hecho de que tuve tiempo para reflexionar sobre ello y sobre mi fe en Dios y sobretodo la fe en uno mismo y por primera vez tuve confianza en mi misma y comprendí que puedo conseguir algo si pongo mis cinco sentidos.
